Chile comienza a dar señales de reposicionamiento en el mercado mundial del arándano
Por: Martin Carrillo
Durante décadas, Chile fue sinónimo de arándano de contraestación. Fue el país que ayudó a consolidar la oferta para los consumidores del hemisferio norte durante su invierno y llegó a ocupar el liderazgo mundial de las exportaciones hasta 2019.
Ese escenario cambió con rapidez.
El crecimiento de Perú, la aparición de nuevos orígenes y, especialmente, la llegada de variedades con mejores atributos de firmeza, calibre y condición de postcosecha fueron modificando la posición competitiva que Chile había construido, mientras aumentaban las exigencias de calidad de los mercados.
El IBO Global Blueberry Report 2026, sin embargo, identifica señales de una nueva etapa dentro de ese proceso de transición.
Los datos muestran que el cambio no está ocurriendo únicamente por volumen. La estrategia de adaptación incluye nueva genética, calidad, diversificación de mercados, orgánicos, procesamiento y eficiencia.
Las exportaciones vuelven a crecer
Chile cerró la temporada 2025/26 con aproximadamente 92.900 toneladas de arándanos frescos exportados, un crecimiento de 2,7% respecto de la campaña anterior y por encima de las estimaciones iniciales.
Pero el dato más interesante está detrás de ese crecimiento.
Las exportaciones correspondientes a nuevas variedades aumentaron 14%, mientras las variedades tradicionales retrocedieron ligeramente. Las nuevas genéticas pasaron de representar 21% de los envíos la temporada anterior a 24% del total, uno de los indicadores más claros de la reconversión que está experimentando el sector.
Chile no está buscando solamente exportar más arándanos: la reconversión también está cambiando el tipo de fruta que llega a los mercados.
Europa gana peso en el mapa comercial
También está cambiando la distribución de los destinos.
Europa recibió 46.768 toneladas, equivalentes al 50% de las exportaciones chilenas, con un crecimiento de 20%. Países Bajos aumentó 25% y Reino Unido 5%. Estados Unidos, tradicionalmente fundamental para Chile, quedó en segundo lugar con 37% de participación y una disminución de 13% en volumen, que el informe vincula con factores arancelarios y comerciales. Canadá, en cambio, aumentó 32%.
Asia retrocedió 7%, principalmente por menores envíos hacia China, aunque Taiwán creció 84% y Corea del Sur 11%. Latinoamérica, por su parte, aumentó 11,7%, con Argentina y Brasil concentrando la mayor parte de los despachos regionales. El IBO vincula este último avance con la reactivación de actividades promocionales en ambos mercados, además de su potencial de consumo, proximidad y complementariedad.
En conjunto, los datos muestran una redistribución de los envíos, con mayor peso de Europa y nuevos espacios de crecimiento en destinos como Argentina y Brasil.
Orgánico y congelado
Hay otras dos cifras especialmente relevantes.
Las exportaciones chilenas de arándanos frescos orgánicos crecieron 15%, hasta aproximadamente 18.234 toneladas, equivalentes a una quinta parte de los envíos frescos.
Pero el salto más importante ocurrió en congelados. Chile cerró 2025 con 72.464 toneladas de arándanos congelados, 46% más que el año anterior.
El IBO interpreta esta evolución como parte de una estrategia en la que fruta y variedades que ya no encajan adecuadamente en los programas de fresco encuentran espacio en la industria procesadora, mientras las empresas chilenas continúan desarrollando y diversificando mercados para este segmento.
Los costos comienzan a mover la ecuación competitiva
Otro de los elementos destacados por el informe es la evolución económica de distintos orígenes.
Regiones tradicionalmente consideradas de bajo costo enfrentan mayores presiones en mano de obra, agua, tierra e insumos, mientras algunos países considerados caros comienzan a mejorar su eficiencia.
En ese contexto, una fuente consultada por el IBO señala que algunas nuevas plantaciones chilenas estarían registrando menores costos de capital y operación —excluyendo mano de obra— que en Perú.
El mismo testimonio resume la tendencia señalando que varios lugares históricamente considerados caros están reduciendo costos mientras elevan calidad.
Si esa evolución se consolida, podría modificar parte de la ecuación competitiva de los próximos años.
El reposicionamiento no está asegurado
El informe tampoco idealiza la situación chilena.
La temporada 2025/26 se adelantó y concentró debido a una alta acumulación de grados-día. Variedades como Duke llegaron a cosecharse aproximadamente 20 días antes de lo habitual, con menor materia seca, menor calibre promedio y fruta más blanda al comienzo de la temporada.
La menor disponibilidad posterior al peak generó además una oportunidad para exportar como fresco fruta que, en una temporada normal, habría terminado en procesamiento. El propio resumen del Comité de Arándanos incorporado por el IBO reconoce que parte de esa fruta llegó en una condición que no estaba alineada con el estándar que Chile busca construir.
La recuperación chilena no se decidirá solamente por toneladas.
Chile ya enfrentó una pérdida de reputación asociada, entre otros factores, a una percepción inconsistente de calidad, agravada durante los problemas logísticos de la pandemia.
La consistencia sigue siendo, por tanto, una condición central para sostener el reposicionamiento.
Aun así, el IBO continúa reconociendo fortalezas estructurales como infraestructura exportadora, conocimiento agronómico, diversidad de microclimas, acceso a mercados y apertura a la innovación.
Todavía es temprano para hablar de una recuperación plenamente consolidada.
Lo que sí muestran los datos es que la industria chilena comienza a encontrar una nueva manera de competir, con mayor peso de nuevas variedades, cambios en sus mercados y una estructura productiva que busca ganar eficiencia sin perder de vista la calidad.
Más que recuperar el pasado, el desafío parece estar en construir una posición competitiva distinta.
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