Trips y chanchito blanco en arándanos: biología, monitoreo y cobertura para fortalecer el manejo integrado
Gerardo Arias abordó el manejo integrado de trips y chanchito blanco en arándanos desde una premisa aplicada: la biología de la plaga debe orientar el monitoreo, la cobertura, el momento de intervención y la combinación de recursos en campo.
Durante su presentación en Blueberries México 2026, el especialista compartió experiencias desarrolladas en México y Perú, con énfasis en estrategias que integran aplicaciones, barreras físicas, trampas, control biológico funcional, prácticas culturales y rotación de productos.
La charla ordenó esas medidas según el comportamiento de cada plaga, la presión presente en el cultivo y la oportunidad real de intervención.
Manejo integrado para intervenir con mayor precisión
Arias abrió su exposición con una advertencia sobre el aumento en el uso de insecticidas en regiones del sur global y su relación con problemas de resistencia. En el caso de Cirthotrips dorsalis, mencionó resistencias reportadas frente a distintos grupos químicos y situaciones complejas de control en zonas como Sinaloa.
Con ese diagnóstico, ubicó los insecticidas como una herramienta dentro de un manejo más amplio. La eficacia depende de integrar monitoreo, biología de la plaga, cobertura, prácticas culturales, control biológico y rotación estratégica de grupos químicos.
Ese enfoque ayuda a definir qué recurso usar, cuándo aplicarlo y cómo combinarlo con otras prácticas para reducir presión sobre yemas, brotes y fruta.

Gerardo Arias en el XLI Seminario Internacional Blueberries México 2026 © Blueberries Consulting
Trips: biología, caolín y cobertura
En el caso de Cirthotrips dorsalis, Arias destacó la importancia de leer el ciclo biológico para ajustar mejor las estrategias. La plaga tiene una alta capacidad reproductiva, con hembras capaces de ovipositar entre 60 y 200 huevecillos, y un ciclo que puede acelerarse bajo condiciones cálidas.
El especialista explicó que los huevecillos se depositan dentro del tejido vegetal, las ninfas se alimentan activamente y las fases de prepupa y pupa se ubican en zonas protegidas, oscuras o bajas del cultivo. Esa dinámica permite orientar medidas distintas según el estado de la plaga.
El caolín fue presentado como una herramienta física dentro del manejo integrado. Arias explicó que no actúa matando directamente al insecto, sino como una barrera que interfiere con su alimentación y oviposición. En los ensayos presentados, mostró reducción en oviposición y eclosión, siempre asociada a una buena cobertura.
Arias puso especial atención en el envés de la hoja, porque allí suele comenzar la mayor oviposición de Cirthotrips dorsalis. También destacó el uso de coadyuvantes siliconados para mejorar la distribución de productos de contacto y evitar pérdidas de aplicación.
La dosis requiere criterio operativo. En los ensayos presentados, dosis menores bien cubiertas mostraron resultados comparables a dosis más altas, sin los problemas que estas últimas pueden generar en equipos de aplicación. En esa lógica, el caolín aparece como una alternativa útil para retrasar establecimiento y reducir presión, siempre integrado a una estrategia más amplia.

Gerardo Arias en el XLI Seminario Internacional Blueberries México 2026 © Blueberries Consulting
Monitoreo y oportunidad de intervención
Arias también abordó el uso de cairomonas, diferenciándolas de las feromonas. Las presentó como atrayentes alimenticios que pueden apoyar estrategias de captura masiva, especialmente en periferias y frente a migraciones de adultos.
El especialista explicó que las cairomonas tienen mayor sentido estratégico en bordes del campo, donde pueden ayudar a mitigar entradas de plaga y movimientos repentinos de adultos. Dentro del cultivo, los volátiles naturales de la planta tienen una fuerza de atracción mayor, por lo que la ubicación de estas alternativas resulta decisiva.
El monitoreo interno fue otro punto central. Arias destacó el uso de trampas para detectar primeros focos y entender los momentos de mayor actividad de vuelo. En estudios realizados en zonas como Ciudad Guzmán, Ciudad Obregón, Los Mochis y Tapalpa, observó mayores capturas entre 13 °C y 33 °C.
Ese dato tiene valor práctico para aplicaciones de contacto, especialmente en sistemas orgánicos o con productos sin acción sistémica ni translaminar. Intervenir cuando los adultos están más expuestos mejora la oportunidad de contacto con la plaga y permite ajustar mejor el momento de aplicación.

Gerardo Arias en el XLI Seminario Internacional Blueberries México 2026 © Blueberries Consulting
Benéficos, prácticas culturales y entomopatógenos
El control biológico fue abordado con una mirada realista. Arias explicó que varios organismos benéficos utilizados en otros sistemas, como algunos ácaros depredadores u Orius, no siempre logran establecerse bien en arándanos. Esa experiencia refuerza la necesidad de trabajar con recursos que sí se adaptan a las condiciones del cultivo.
En ese contexto, los corredores biológicos y plantas banco pueden favorecer la presencia de benéficos. Arias mencionó especies como cempasúchil, girasol, lobularia marítima y albahaca, asociadas al establecimiento de depredadores, polinizadores y fauna útil para el agroecosistema. También advirtió que estas plantas deben manejarse con cuidado, ya que bajo aplicaciones intensivas pueden transformarse en refugio de plagas resistentes.
Dentro de los benéficos observados en arándano, Arias destacó la crisopa, que ha visto establecida naturalmente en el cultivo. En los estudios presentados, sus larvas mostraron capacidad de depredar ninfas de Cirthotrips dorsalis, con consumos relevantes según el estado larval. La crisopa puede aportar al manejo cuando se aprovecha como recurso funcional del sistema.
Las prácticas culturales también tuvieron un lugar importante. Desde floración, Arias recomendó eliminar brotes jóvenes que no aportarán rendimiento, ya que funcionan como tejido favorable para trips. Reducir esos focos ayuda a disminuir condiciones para la plaga antes de que la fruta quede más expuesta.
En las experiencias presentadas, los hongos entomopatógenos aparecieron como una alternativa mejor orientada cuando se dirigen al sustrato o a la parte baja del cultivo, donde pueden ubicarse pupas en zonas protegidas. La ubicación de la pupa ayuda a definir dónde dirigir la intervención.

Gerardo Arias en el XLI Seminario Internacional Blueberries México 2026 © Blueberries Consulting
Rotación y herramientas químicas
Arias también revisó criterios para el uso de insecticidas. Más que centrar la discusión en moléculas específicas, destacó la importancia de rotar por grupo IRAC, considerar modo de acción, movimiento del producto en la planta, compatibilidad con benéficos, etapa objetivo y límites de residuos.
El especialista explicó que algunos productos se comportan como herramientas de contacto, otros tienen acción translaminar y otros pueden moverse dentro de la planta. Esa diferencia influye en el momento de uso, en la cobertura necesaria y en la etapa de la plaga que se busca afectar.
También llamó a mirar la compatibilidad con organismos benéficos y los límites de residuos, especialmente cuando se evalúan alternativas con movimiento sistémico o aplicaciones por riego o drench. En su lectura, el control químico se integra mejor cuando se combina con monitoreo, caolín, trampas, cobertura, manejo cultural y control biológico funcional.

Gerardo Arias en el XLI Seminario Internacional Blueberries México 2026 © Blueberries Consulting
Chanchito blanco: identificación, poda y hormigas
Hacia el cierre de la charla, Arias abordó el manejo de chanchito blanco. Aclaró que en México aún no es una plaga prioritaria de manera generalizada, aunque existen focos locales según zona y variedad. En Perú, en cambio, representa un problema más fuerte, asociado en parte a la cercanía de campos de arándano con cultivos de vid.
El primer paso, planteó, es una identificación correcta. Las trampas de feromonas pueden ayudar a diagnosticar qué especie está presente y dónde se ubican los machos después de la poda. Ese monitoreo permite ordenar mejor las siguientes decisiones.
En este caso, las prácticas culturales también cumplen un rol importante. Arias recomendó remover el material de poda, ya que algunas especies pueden dejar ovisacos con ninfas en restos vegetales. También destacó que la edad de la planta y la presencia de madera influyen, porque el chanchito blanco tiende a refugiarse en estructuras leñosas.
La presencia de vid en los alrededores también debe considerarse, ya que ambos cultivos pueden compartir especies de chanchito blanco. Para nuevas plantaciones, el riesgo puede ser menor en el primer año, pero aumenta a medida que la planta desarrolla más madera.
Uno de los puntos más relevantes fue el rol de las hormigas. Arias explicó que pueden proteger al chanchito blanco porque se alimentan de la mielecilla que produce, e incluso moverlo dentro de la planta. Cuando las hormigas están presentes, el control biológico puede perder eficacia. Por eso, su manejo se vuelve parte de la estrategia contra chanchito blanco.
El especialista mencionó el uso de cebos, como formulaciones con ácido bórico, para manejar hormigas, además de alternativas como lavado de ceras y extractos evaluados en etapa vegetativa. Estas medidas se suman a una estrategia que combina identificación, monitoreo, limpieza y manejo del entorno productivo.

Gerardo Arias en el XLI Seminario Internacional Blueberries México 2026 © Blueberries Consulting
Integrar para proteger yemas, fruta y continuidad productiva
La presentación de Gerardo Arias dejó una lectura aplicada para productores y equipos técnicos: trips y chanchito blanco requieren decisiones ajustadas al estado de la plaga, al lugar donde se instala y al momento en que cada intervención puede actuar.
Esa integración permite reducir presión, proteger yemas y fruta, y sostener continuidad productiva y cumplimiento de programas con una estrategia más consistente en el tiempo. En arándanos, el manejo integrado gana fuerza cuando monitoreo, cobertura, prácticas culturales, benéficos funcionales, rotación de productos y oportunidad de intervención trabajan como parte de una misma estrategia.
El valor de la charla estuvo en mostrar cómo la biología de la plaga puede convertirse en una guía práctica para el campo: dónde cubrir, cuándo monitorear, cómo intervenir y cómo sostener el manejo antes de que la presión sanitaria llegue a la fruta.
Revisa la entrevista de Gerardo Arias en el XLI Seminario Internacional Blueberries México 2026
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