remplacement variétal

North Bay Produce: genética, productividad y condición elevan la exigencia en el negocio del arándano

El recambio varietal avanza con una exigencia mayor: combinar productividad, calidad y vida útil en frutas capaces de mantener condición y responder a mercados con requerimientos cada vez más específicos.

Par : Martin Carrillo

North Bay Produce es una cooperativa global de productores, con presencia en 19 países. Desde sus orígenes en Traverse City, Michigan, la compañía comercializa y distribuye frutas y verduras frescas a nivel mundial, y ofrece durante todo el año una amplia gama de productos, entre los cuales se destacan los berries de primera calidad. Gracias a un enfoque líder en el sector centrado en el desarrollo de variedades, North Bay reúne a productores de todo el mundo para ofrecer a sus clientes productos de alta calidad y de manera constante en cada temporada.

Ejecutivos de North Bay Produce explican por qué una nueva variedad ya no se evalúa solo por rendimiento: también debe sostener calidad y condición hasta el mercado y responder a lo que busca el consumidor.

Producir más, viajar mejor y lograr que el consumidor vuelva a comprar. Hoy esas tres exigencias terminan encontrándose en la elección varietal. El rendimiento sigue siendo determinante, pero ya no se mira de manera aislada: la fruta también debe llegar en condición y responder a lo que espera el consumidor.

El aumento de los costos obliga a revisar cuántos kilos necesita producir un campo para sostener el negocio, pero la productividad por sí sola no resuelve la rentabilidad. También importa qué fruta puede comercializarse, cómo se comporta durante la postcosecha y en qué condición llega al destino.

Blueberries Consulting abordó estos cambios con ejecutivos de North Bay Produce durante Fruit Attraction 2026, desde las áreas de abastecimiento, ventas y gestión de origen en distintos mercados. Sus miradas recorren una misma cadena, desde la productividad y los atributos de la fruta hasta la vida útil, los destinos comerciales y la experiencia del consumidor.

La rentabilidad eleva la exigencia productiva

“Cada vez más se necesita mayor producción. ¿Por qué? Porque los costos son más altos”, señala Ezequiel Giménez, vicepresidente de Procurement para Latinoamérica. Desde su experiencia, explica qué referencias que antes se situaban alrededor de 20 toneladas por hectárea pueden desplazarse hacia 22, 25 e incluso 30 toneladas para alcanzar el punto de equilibrio.

Giménez presenta esos rangos como referencias desde su experiencia, no como un umbral general para la industria.

El rendimiento, sin embargo, es solo una parte del resultado comercial. Ruy Barbosa, Country Manager de North Bay Produce en Chile y presidente del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, pone el acento en los atributos de la fruta: “No sirve de nada una planta productiva si no tiene las características de tamaño, firmeza y también sabor”.

La relación entre productividad, calidad y retorno tiene un peso particular en North Bay, donde los productores son propietarios de la cooperativa. Giménez explica que la función comercial de la compañía es vender bien la fruta y entregar buenos resultados a sus productores, junto con responder a las necesidades de retailers y supermercados.

Pero producir más no basta si la fruta pierde condición o no responde a lo que el consumidor espera.

Una variedad debe producir, viajar y convencer

Ese equilibrio entre campo y mercado es el que Freddy Hoflack, Country Manager para México y Guatemala, resume en tres actores: productor, comercializadora y consumidor final. Desde la perspectiva productiva, plantea la necesidad de materiales con alta productividad y mejor comportamiento en campo, y señala que se requieren variedades “más rústicas, más resistentes en campo”.

En Estados Unidos y Canadá, dos mercados maduros, el espacio para seguir creciendo está cada vez más ligado a la experiencia de consumo. Sarah Quakenbush, responsable de ventas para ambos mercados, menciona la apariencia, el bloom, la textura y la experiencia al comer la fruta entre los atributos que pesan en esa decisión.

Giménez señala que, en la experiencia de North Bay, la mejora de la fruta asociada a la nueva genética ha venido acompañada de mayores ventas y consumo.

Ese cambio en las preferencias también se observa en México. Hoflack sostiene que la demanda por variedades premium ha ganado fuerza y que, dentro de esa búsqueda, el calibre jumbo ha tenido una mayor presencia durante los últimos dos años.

Pero calidad no es solo calibre. Desde Perú, César Elías, Country Manager de North Bay Produce, pone el foco en la vida útil.

“El atributo del que menos se habla, pero que termina siendo el más importante, es la vida útil”, sostiene. Y agrega: “Un canneberge puede ser grande, tener bloom y buen sabor, pero si no tiene shelf life, no llega a los mercados”.

La condición de llegada tampoco depende únicamente de la variedad. Barbosa agrega que intervienen el manejo del campo, una cosecha rigurosa y oportuna, la cadena de frío y la ejecución logística, incluidos los tiempos y condiciones en que la fruta llega a destino.

Para Elías, el resultado final también se juega en la recompra. El ejecutivo relaciona la mejora de la fruta con los cambios que observa en las preferencias del consumidor en mercados como México, Perú y Chile.

Más alternativas varietales, más exigencia

La elección varietal también se cruza con los destinos que puede atender cada origen y con la condición de que la fruta debe sostener durante el viaje.

Para México, Estados Unidos continúa siendo el mercado natural por cercanía. Hoflack señala que North Bay también logró validar cargas directas hacia Canadá y menciona oportunidades en Asia, con Japón como uno de los mercados que considera interesantes.

Eso no significa que exista un destino capaz de asegurar permanentemente mejores resultados. “Los mercados van fluctuando en cuanto a resultados, en cuanto a consumo, y cada año es distinto”, señala Giménez.

La oferta tampoco depende solo del mercado. En Perú y México, el clima aparece como otra variable que incide en la evaluación productiva y varietal.

Elías describe la actual campaña peruana como especialmente compleja en productividad y calidad, además de una mayor presión de plagas. A su juicio, esas condiciones obligan a observar con mayor atención la respuesta del cultivo y avanzar desde manejos reactivos hacia decisiones más preventivas.

En México, Hoflack mira 2027 con cautela. Reconoce que todavía existe incertidumbre respecto de la evolución de El Niño y considera necesario seguir evaluando materiales por su comportamiento y adaptación frente a las condiciones que pueda presentar la próxima temporada.

La renovación varietal, por tanto, seguirá avanzando desde realidades productivas distintas. Hacia 2027, Elías espera que Perú continúe aumentando producción y recambio varietal, junto con un mayor desarrollo de mercados de consumo todavía menos maduros. En México, Hoflack anticipa que seguirá ampliándose la oferta de nuevos materiales.

Para Giménez, la recomendación al productor es seguir apostando por el canneberge, pero con variedades capaces de entregar producción, eficiencia, sabor y firmeza.

“Y la genética está demostrando que el camino es por ahí”, concluye.

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