Temporada agrícola 2026-27

Marruecos inicia la nueva temporada agrícola con menos humedad y presión sobre las reservas de agua

Las altas temperaturas aceleran la pérdida de agua y podrían retrasar las siembras si las lluvias de otoño no llegan a tiempo.

Las olas de calor de fines del verano podrían reducir la humedad de los suelos de Marruecos y disminuir las reservas de agua antes de la temporada agrícola 2026-27, aumentando la presión sobre las siembras de otoño si las lluvias se retrasan.

A comienzos de septiembre, los embalses almacenaban cerca de 11.400 millones de metros cúbicos de agua, unos 1.500 millones menos que a mediados de mayo. La disminución responde al consumo para riego y agua potable, además de las pérdidas por evaporación.

Los suelos más secos y las menores reservas de agua podrían retrasar las siembras en las zonas de secano y aumentar la presión sobre los recursos disponibles para riego.

El calor reduce la humedad disponible antes de la siembra

Las temperaturas elevadas aceleran la evaporación desde los embalses y aumentan las necesidades hídricas de los cultivos. También reducen la humedad de las capas superficiales del suelo antes de la llegada de las lluvias de otoño.

La situación afecta especialmente a los productores marroquíes de cereales de secano, que dependen de las precipitaciones de otoño e invierno para establecer cultivos como trigo y cebada y disponen de pocas alternativas de riego cuando las lluvias se retrasan.

Sembrar con poca humedad puede afectar la germinación y el establecimiento inicial de los cultivos. Por esta razón, los agricultores pueden verse obligados a postergar las labores hasta que el suelo reúna condiciones adecuadas.

Marruecos ya enfrentó una situación similar durante la temporada agrícola anterior. En algunas zonas, la siembra de cereales de invierno se retrasó hasta fines de diciembre debido a la llegada tardía de las lluvias. Las precipitaciones de ese mes mejoraron posteriormente la humedad del suelo y permitieron avanzar con los cultivos.

Un nuevo retraso de las lluvias durante la temporada 2026-27, después de un septiembre caluroso, podría reproducir parte de esas dificultades.

La disponibilidad de agua también presenta diferencias importantes entre regiones. A comienzos de septiembre, los embalses de la cuenca del Moulouya se encontraban aproximadamente al 56% de su capacidad, mientras que los de Guir-Ziz-Ghris estaban por debajo del 40%. En la cuenca del Tensift, el nivel alcanzaba cerca del 80%.

Las condiciones secas afectan con mayor fuerza a los agricultores de secano

Los productores que cuentan con sistemas de riego pueden responder a períodos secos aumentando el aporte de agua, aunque esa posibilidad también incrementa la presión sobre embalses y aguas subterráneas. Para los agricultores de secano, las alternativas son mucho más limitadas cuando las precipitaciones no llegan en el momento necesario.

La disponibilidad y el uso eficiente del agua serán también parte de la discusión técnica que reunirá mañana, 16 de septiembre, a la industria de los frutos rojos en Tánger. En el XLIIIe Séminaire international sur les fruits rouges Maroc 2026, Moisés Cohen Amar abordará el manejo de precisión del agua en la producción de berries, un tema especialmente pertinente en un momento en que el calor y la menor humedad disponible vuelven a situar la gestión hídrica entre las preocupaciones de la agricultura marroquí de cara a la nueva temporada.

La recuperación agrícola de Marruecos durante la temporada 2025-26 elevó, al mismo tiempo, las expectativas para varios cultivos perennes. La producción de aceitunas se estimó en alrededor de 2 millones de toneladas, un 111% más que en la temporada anterior, mientras que la producción de cítricos se proyectó en 1,9 millones de toneladas, con un aumento del 25%.

Olivos, huertos de cítricos y otros cultivos perennes continúan perdiendo agua durante los períodos de altas temperaturas y requieren riego en aquellas zonas donde las precipitaciones resultan insuficientes.

Las praderas también podrían deteriorarse si el clima cálido y seco se prolonga durante el otoño, aumentando la presión sobre los ganaderos que dependen del pastoreo natural.

El calor de septiembre, por sí solo, no determinará la próxima cosecha de Marruecos. La llegada y distribución de las lluvias de otoño serán decisivas para recuperar parte de la humedad perdida al final del verano y establecer las nuevas siembras.

Si las precipitaciones llegan en las fechas habituales, los agricultores podrán recuperar humedad en el suelo y comenzar la temporada con mayor normalidad. Si el calor persiste y las lluvias se retrasan, en cambio, podrían enfrentar suelos más secos, siembras tardías y una mayor demanda de agua para riego al inicio del nuevo ciclo agrícola.

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